La impactante experiencia que regaló un joven moribundo al obispo mexicano Héctor Pérez Villarreal

26 de marzo de 2022

“Al llegar a platicar con el joven, él me dio la más grande lección de vida y fe que he recibido cuando me dijo: ‘Padre, ya lo sé, lo estoy sintiendo, ya sé que me tengo que despedir, ¿me das la bendición de Dios?”.

Compartir en:

 

 

A sus 19 años no había más que pudieran hacer los doctores por aquél joven mexicano, sus órganos estaban invadidos por el cáncer y de acuerdo con los médicos eran ya pocas las horas que le quedaban de vida; sin embargo, en sus últimos momentos dio una lección de fe a sus familiares y amigos que lo acompañaron hasta el final.

 

Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, relató esta historia durante una bendición que realizó para los enfermos en la capilla de San José, en la colonia Agrícola Pantitlán, donde habló sobre su experiencia de la enfermedad y la muerte.

 

Acompañar en la hora de la muerte

 

Recordó que él era uno de los sacerdotes que acompañaba espiritualmente a la familia. Una vez que los médicos lo desahuciaron, el papá del joven le llamó y le dijo: “Padre, ¿me acompañas a darle la noticia a mi hijo de que ya se tendrá que despedir de nosotros?”.

 

“Al llegar a platicar con el joven, él me dio la más grande lección de vida y fe que he recibido cuando me dijo: ‘Padre, ya lo sé, lo estoy sintiendo, ya sé que me tengo que despedir, ¿me das la bendición de Dios?”. Luego con gran paz dio gracias a Dios por su vida y pidió que llamaran a varios miembros de su familia. “Incluso bromeaba con ellos con buen ánimo”, relató monseñor Héctor Pérez.

 

El doctor había propuesto al joven sedarlo y brindarle cuidados paliativos para evitar el sufrimiento conforme sus pulmones dejaran de funcionar. Pasadas unas horas y tras haberse despedido de su familia, el propio joven mandó llamar al doctor y le dijo ‘Estoy listo’.

 

“¿Se imaginan la fe de ese joven? No estaba quejándose, no estaba reclamándole a Dios, no maldecía la vida, simplemente la agradecía y se ponía en manos de Dios”.

 

Monseñor Héctor compartió entonces su reflexión ante tal escenario: “Hay personas que llegan a los 90 años ¡y todavía no saben poner su vida en manos de Dios! Y este joven, a sus 19 años, alcanzó tal madurez de su fe para reconocer con paz que Dios tiene la última palabra sobre su vida. Y por eso estaba bien”.

 

‘Mejor, imposible’

 

Una vez sedado, el joven comenzó a balbucear unas palabras. Para quienes lo observaban, parecía como si estuviera hablando dormido, y sus palabras los sorprendieron: “El camino es muy bello, todo lo contrario, a un camino difícil, todo está perfecto… perfecto, perfecto… mejor, imposible”.

 

Poco después falleció, dice el obispo. “Vivir este momento con su familia y después celebrar su Misa me dejó marcado para siempre al momento de enfrentar el dolor de la enfermedad. Este testimonio me enseñó que Dios nos puede conceder la paz aún en el sufrimiento y la inminencia de la muerte, basta que confiemos en Él y la vida que él nos da”.

 

Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, sirvió como sacerdote en la Arquidiócesis de Monterrey, y desde hace dos años, sirve como obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México.

 

 

Fuente: Desde la Fe

 

 

Compartir en:

Portaluz te recomienda